Creer y confiar

31 de diciembre de 2017 4:06 pm

CREER y CONFIAR, Hechos 16:31, por Tomás Kember

Supongamos que usted nunca ha visto un elevador. Un amigo se lo muestra y le explica cómo funciona, detallando sus sistemas
eléctricos, la fuerza de sus cables, cuánto peso puede cargar, etc. Finalmente, usted entra y las puertas se cierran. No sólo ha creído sino que ha confiado. Primero fueron necesarios la información y el convencimiento antes de confiar. Lo mismo sucede con
la salvación. La Biblia no sólo invita a creer “en el Señor Jesucristo y serás salvo” (Hch 16.31), sino que también da razones
grandes para hacerlo. Considere por qué debe creer en Cristo.

Su promesa – inmensa
Cristo le está ofreciendo el mejor regalo posible: la eternidad con él en el cielo. Tal gozo ya se puede disfrutar en
esta vida porque la vida eterna no es un lugar sino una relación entre Cristo y la persona. A fuerzas tiene que ser gratis, porque si tuviera que ganarse por buenas obras o por dinero, no sería posible.

Su persona – incuestionable
Si alguien le promete algo pero ya sabe que es mentiroso, ¿tendrá mucha confianza en su promesa? El carácter respalda, o pone en tela de juicio, las palabras. Cristo tiene un carácter incuestionable. “Dios no es hombre, para que mienta, ni el hijo del hombre
para que se arrepienta. Él dijo, ¿y no lo hará? Habló, ¿y no lo ejecutará?”, Números 23.19. Más adelante no va a revertir su promesa. En él “no hay mudanza, ni sombra de variación”, Santiago 1.17.

Su poder – ilimitado
No hay límite en el poder de Cristo porque él es omnipotente (todopoderoso). Lo que él dice, lo puede cumplir. Abraham estaba
“plenamente convencido de que [Dios] era también poderoso para hacer todo lo que había prometido”, Romanos 4.21. ¿Por qué puede usted creer en el Señor Jesucristo? Porque él es más que suficientemente poderoso para cumplir su promesa.

Su porqué – insondable
Cristo le ama con un amor insondable. No tiene ningún motivo oculto. Su amor es puro, no egoísta. No quiere
aprovecharse de usted. “El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir” (Jn 10.10), pero Cristo no es un ladrón. Él es “el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas”, Juan 10.11. Es posible dar sin amar, pero imposible amar sin dar. “Nadie
tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos”, Juan 15.13. “Dios muestra su amor para con nosotros en que siendo aun pecadores, Cristo murió por nosotros”, Romanos 5.8.

Su padecimiento – indicador
Lo que más estimula a una confianza personal en Cristo es la cruz. Si Dios “no escatimó ni a su propio hijo, sino
que lo entregó por todos nosotros” (Ro 8.32), es obvio que en verdad quiere salvarle a usted. No queda ninguna duda.

¿Por qué hay dudas y temor,
si Dios, mi Padre, en su amor
a su Hijo entregó?

No puede el justo Juez
a mí la culpa imputar,
que así en Cristo Él cargó.

Con razón dice la Escritura: “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo”, Hechos 16.31.